El estallido de la guerra en Oriente Próximo ha dado al traste con el clima de optimismo que comenzaba a respirarse en el sector de agencias de viajes tras un inicio de año en el que la climatología adversa ya impactó en la contratación de viajes (Ryanair revela que la guerra en Irán desvía viajeros a España).
En cuestión de días, minoristas y turoperadores han pasado de disfrutar de un fuerte ritmo de reservas a sufrir un frenazo abrupto por la incertidumbre que genera la escalada del conflicto bélico, con consecuencias económicas que ya se dejan sentir en España (Tui prevé un trasvase de turistas a España por la guerra en Oriente Próximo).
Directivos de algunas de las principales redes consultados por Preferente admiten que la reacción del mercado ha sido inmediata y que lejos de afectar únicamente a los destinos de Oriente Medio o aquellos que dependen de conexiones a través de los hubs de Doha y Dubái, como sucede con muchos del continente asiático o de Oceanía, el enfriamiento de la demanda se ha extendido de forma generalizada.
La inquietud del cliente ante un escenario geopolítico cada vez más volátil está provocando que muchos potenciales turistas opten por posponer decisiones de compra, con cancelaciones de viajes incluso a destinos ubicados a miles de kilómetros del epicentro de la guerra.
Este cambio de tendencia está generando una creciente incertidumbre en un sector especialmente sensible a factores exógenos. Pese a ello, las agencias, que están tratando por todos los medios de potenciar destinos alternativos, esperan que la demanda pueda recuperar gradualmente el pulso de cara a la temporada de verano.

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