UNAV y Fetave reclaman al Gobierno español la puesta en marcha de medidas “extraordinarias y urgentes” para apoyar al sector de agencias ante el impacto que está teniendo el conflicto de Oriente Medio (La guerra enfría las reservas y siembra dudas sobre el verano).
En un escrito remitido a la Secretaría de Estado de Turismo y a la Dirección General de Política Económica del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, ambas asociaciones solicitan un paquete de actuaciones destinadas a mitigar las consecuencias que la crisis internacional está teniendo sobre la actividad de agencias de viajes y turoperadores, cuya adopción supondría una cuantía próxima a los 400 millones de euros (Iberia y Air Europa reaccionan al bloqueo aéreo de Israel).
Entre ellas destaca la habilitación de una línea ICO extraordinaria de 250 millones de euros, preferentemente a tipo de interés cero, destinada a aliviar las tensiones de tesorería que están soportando numerosas empresas. Asimismo, proponen la creación de un fondo extraordinario de compensación de 120 millones de euros para cubrir parcialmente las pérdidas derivadas de cancelaciones inevitables, reembolsos no recuperables de proveedores y gastos extraordinarios de asistencia a viajeros.
UNAV y Fetave también piden la habilitación de un mecanismo específico para que las agencias puedan ejecutar Expedientes Temporales de Regulación de Empleo (ERTE), así como la adopción de medidas fiscales extraordinarias que permitan compensar las pérdidas derivadas de cancelaciones. Plantean, por ejemplo, ajustes en el Impuesto de Sociedades y la deducción fiscal de los costes asociados a anulaciones inevitables y reubicaciones de viajeros.
En el ámbito regulatorio, consideran necesario aprobar un protocolo específico para la gestión de cancelaciones en situaciones de crisis como la actual. Pretenden con ello lograr “criterios homogéneos y favorecer un reparto más equilibrado de las responsabilidades entre los distintos actores de la cadena turística”.
Las organizaciones subrayan que las medidas propuestas “tienen un carácter extraordinario y temporal, y buscan evitar que las agencias tengan que asumir en solitario las consecuencias económicas de una crisis internacional completamente ajena a su actividad”.

