Finalmente, Apostolos Tzitzikostas, el comisario de Transportes y Turismo Sostenible ha desvelado una medida: un observatorio dedicado al combustible para el transporte. El objetivo es monitorear la producción, las importaciones y las exportaciones para identificar rápidamente los posibles casos de desabastecimiento. “Estamos tomando medidas para afrontar las consecuencias de la crisis en Oriente Medio y garantizar que nuestro sistema de transporte siga siendo competitivo. Intensificaremos la coordinación para optimizar la distribución”. También dijo que “colaboraremos estrechamente con los estados miembros para limitar la carga que suponen los costes adicionales para los ciudadanos”.
Uno se pensaba que Europa iba a hacer algo para recuperar la normalidad en Ormuz, o iba a comprar queroseno de aviación en América donde no hay problemas o iba a adoptar alguna medida real, concreta. Sin embargo, el comisario se enreda en tonterías: un observatorio para ver cómo no nos llega combustible o su colaboración para que el precio no lo paguen los ciudadanos es una sandez propia del nivel al que se mueve la política en Europa.

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