4/20/2026

Se transforma inversión turística en RD: más calidad que volumen habitacional



La inversión turística en República Dominicana mantiene un ritmo sostenido de crecimiento en los últimos años; sin embargo, la expansión del número de habitaciones no avanza al mismo nivel. Este comportamiento refleja un cambio en el modelo de desarrollo del sector, donde los nuevos proyectos priorizan la calidad, la modernización de infraestructuras y la diversificación de la oferta por encima del volumen habitacional.

En lugar de apostar únicamente por aumentar la capacidad, inversionistas y autoridades enfocan sus esfuerzos en elevar el estándar del destino, incorporando propuestas más exclusivas, sostenibles y orientadas a la experiencia del visitante. Esta tendencia posiciona al país hacia un turismo más competitivo y rentable a largo plazo.

De acuerdo con la vicepresidente ejecutiva de la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores), Aguie Lendor, esta divergencia responde a un cambio en la naturaleza de la inversión.

Explica que, aunque la la inversión extranjera directa (IED) turística ha alcanzado niveles récord, una mayor proporción del capital ya no se destina a nuevas construcciones hoteleras, sino a adquisiciones, remodelaciones, desarrollos inmobiliarios turísticos y proyectos de mayor categoría, que generan menos habitaciones por dólar invertido. En ese sentido, más que una desaceleración, lo que se observa es una transformación en la forma en que se invierte en turismo local.

En ese contexto, señala que no existe una desagregación oficial de la IED que permita cuantificar con precisión esta proporción.“Distintos indicadores del sector apuntan a que una parte creciente de la inversión se orienta a la mejora y sofisticación del inventario existente”, dijo la vocera del sector turístico.

Lendor indicó que se ha identificado una reorientación del capital hacia remodelaciones, reposicionamiento y desarrollo de productos de alta gama, especialmente en destinos como Puerto Plata, Punta Cana, Miches y Samaná.

Según explicó, esto está alineado con una dinámica global en la que los inversionistas priorizan la diferenciación del producto y la optimización de activos, en lugar de expandir únicamente el volumen de habitaciones.

A esto se suma un factor temporal propio de la industria. El desarrollo hotelero implica un rezago natural entre la decisión de inversión y la apertura de los proyectos, que típicamente oscila entre uno y tres años. En ese sentido, la menor expansión de habitaciones entre 2022 y 2025 refleja, en parte, la paralización, postergación o redimensionamiento de proyectos durante los años 2020 y 2021.

“Lo que se observa actualmente es, en cierta medida, ese efecto diferido”, indicó Lendor. No obstante, agrega que los niveles de inversión registrados en los últimos años permiten anticipar una reactivación más visible en la incorporación de nuevas habitaciones hacia 2025 y 2026, según El Dinero.

En paralelo, el costo por habitación ha aumentado de forma significativa. Mientras hace algunos años podía situarse en torno a los US$200,000, hoy existen proyectos que superan los US$500,000 por unidad, reflejando mayores estándares de calidad, diseño y experiencia.

Asonahores ha advertido que factores como el incremento en los precios de los materiales de construcción, el valor de los terrenos en zonas turísticas y condiciones financieras más exigentes han elevado el costo total de los proyectos.

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