Fede Fuster, el presidente de Hosbec, patronal hotelera del alojamiento, dijo que la confrontación entre Pedro Sánchez y Donald Trump, a propósito de la guerra de Irán, pone en riesgo los diez mil millones de dólares que gastan anualmente los americanos en España.
Me parece que sus palabras son desafortunadas. Fundamentalmente por un motivo central. Y por otros menores.
Empezando por estos: no es verdad que todos los ciudadanos de Estados Unidos estén aplaudiendo a Donald Trump y, por lo tanto, van a dejar de viajar a España porque el gobierno de nuestro país cuestiona al suyo.
Segundo, no creo que un turista esté pendiente de los comentarios de sus políticos para viajar. Incontables europeos acudieron en las últimas décadas a Cuba sin que ello supusiera ni validar ese régimen ni contrariar a sus gobiernos.
Ni qué decir tiene que los atractivos turísticos de un país cuentan bastante más que los alineamientos políticos de sus gobiernos, para fortuna de todos. Sobre todo, del sentido común.
Pero sobre todo, muy por encima de todo, España tiene derecho a tomar sus decisiones políticas libremente, sin contar con estos condicionantes. Yo, personalmente, creo que la postura de Sánchez es incorrecta, aunque tampoco termino de compartir lo que está haciendo Trump con la guerra, pero creo que si queremos ser un país serio nunca debemos condicionar nuestras posturas políticas a las conductas de los turistas del otro país. Sí, tal vez, a las lealtades de bloque, a los acuerdos estratégicos, etcétera. Pero, por supuesto, sea quien sea nuestro máximo dirigente, España debe tener sus propios criterios.

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