Las principales cadenas hoteleras españolas con presencia en Cuba han procedido a cierres temporales de establecimientos y reajustes operativos ante la crisis energética y la falta de combustible que vive la isla por el endurecimiento del bloqueo estadounidense sobre el suministro de petróleo (La magnitud de la tragedia turística en Cuba).
Según Diario de Mallorca, Meliá Hotels International ha confirmado el cierre de tres hoteles dentro de este proceso de reorganización. La cadena, que gestiona 35 establecimientos en la isla, explica que la medida responde a la caída de la demanda y a las limitaciones en los suministros. “Ante la situación actual y para adecuarse a las limitaciones y niveles de demanda, se ha implementado un ajuste en la disponibilidad hotelera”.
Este movimiento se basa en los niveles de ocupación, con el objetivo de mantener el servicio en los hoteles que permanecen abiertos. A este respecto, añade que las autoridades cubanas han garantizado la disponibilidad de combustible para sostener la actividad hotelera. Además, sus establecimientos cuentan con reservas propias para operar.
En este sentido, otras cadenas españolas con fuerte implantación en la isla, como Iberostar, también se están viendo afectadas por el plan de “compactación” impulsado por el gobierno cubano para reducir el consumo energético. Esta cuenta con cerca de una veintena de hoteles en el país, mientras que otras marcas baleares como Blau Hotels, Valentín Hotels o Barceló gestionan varios establecimientos y están adaptando su operativa ante este contexto.
El ajuste de la actividad hotelera se produce en paralelo a las dificultades del transporte aéreo. Cuba ha comunicado a las aerolíneas internacionales que carece de combustible para aviación, una situación que ya ha obligado a compañías como Iberia y Air Europa a realizar paradas técnicas de repostaje en Santo Domingo, con alteraciones en rutas y horarios que añaden incertidumbre a la llegada de turistas (El plan de Iberia y Air Europa para una Cuba sin petróleo).
A todo esto se suma a la debilidad estructural del turismo cubano, que no ha recuperado los niveles previos a la pandemia. Tras superar los cuatro millones de visitantes antes de 2020, el país cerró 2025 con menos de dos millones de turistas, una caída que, unida a la actual crisis energética, complica la operativa y las previsiones de las cadenas españolas en uno de sus mercados históricos del Caribe.

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