La unidad en torno a este objetivo decisivo para el futuro económico español a largo plazo resultará fundamental
El proyecto para unir a Iberia y Air Europa es un asunto de Estado para España en cuanto permitirá al país ampliar ostensiblemente sus rutas directas a Asia, el continente que de forma creciente dominará el siglo XXI. Para conseguir acometerlo será de gran ayuda la unión de las fuerzas políticas en torno a este objetivo de cuantiosos beneficios a largo plazo para el país.
El revuelo mediático sobre el rescate a Plus Ultra, pese a haber sido reducido por la Justicia a la nada, ha acentuado la lupa sobre las ayudas públicas de la SEPI, y para que la integración de Air Europa en Iberia pueda producirse será necesario que se reajusten las condiciones de devolución del préstamo estatal.
El Gobierno se puede sentir presionado ante la posibilidad que la oposición actúe como con Plus Ultra con cortoplacismo simplista y por ello obstaculizar que se pueda devolver el crédito público concedido a Air Europa, para lo cual la más factible de las posibilidades y con diferencia pasa por que la aerolínea de Globalia pueda ser absorbida por Iberia.
Se hace necesario por tanto que el PP excluya de la lucha partidista a una operación tan estratégica y trascendental para el posicionamiento internacional de España, que le permita hacer de conector entre el continente americano y el asiático de igual modo que en el golfo los emiratos han logrado entre Europa y Asia.
La unidad en torno a este objetivo decisivo para el futuro económico español a largo plazo resultará fundamental a fin de que todos los condicionantes necesarios para que la transacción salga adelante, puesto que la alternativa es funesta para todo el país pero también especialmente a corto plazo para una Air Europa sin otro comprador posible con más sinergia.
Aún sin restar la mayor de las responsabilidades primero a los dueños y luego a los gobernantes, también las formaciones políticas de la oposición tendrán su cuota de culpa si el desenlace de la mayor operación de la aviación española acaba en funeral en vez de en matrimonio.


Aún sin restar la mayor de las responsabilidades primero a los dueños y luego a los gobernantes, también las formaciones políticas de la oposición tendrán su cuota de culpa si el desenlace de la mayor operación de la aviación española acaba en funeral en vez de en matrimonio.
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