Los directivos de las principales aerolíneas del mundo asisten en Río de Janeiro a la asamblea anual de IATA, la patronal de la aviación, en el que ha de ser el último mandato de su actual director general, Willie Walsh, ex CEO de IAG. Walsh acaba su etapa ya contratado como CEO de IndiGo, la compañía india que es una de las mayores del mundo (Spirit deja de volar).
Walsh dijo en Río que “lamentablemente habrá algunas aerolíneas que debido al precio muy alto del combustible van a tener que cerrar y otras serán compradas por grupos más sólidos”. Añadió que la crisis de Spirit probablemente no va a ser la última. El combustible subió un 11 por ciento sólo en esta semana, haciendo imposible la operación para muchas compañías.
El director general IATA advirtió que también hay serios problemas con los retrasos en las entregas de aviones por parte de los fabricantes. Y apuntó igualmente a la crisis que están padeciendo los transportistas del Golfo Pérsico, cuyo negocio se ha hundido debido a la guerra en la región.
Walsh aclaró que no es verdad que el modelo de low cost esté en crisis, como está demostrando Ryanair que está en su mejor momento financiero (Ryanair logra el mayor beneficio de su historia: 2.260 millones de euros).
Igualmente lamentó que la oferta de combustible sostenible está siendo muy baja y que eso pone en peligro el logro de los objetivos ambientales que tiene la aviación.

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