El turismo no es el fin, es el medio para aliviar la pobreza. Para que un país prospere, el turismo no puede ser una burbuja aislada. Necesitamos estructuras de dignidad que permanezcan cuando el visitante se va.
Vivienda digna: un destino es fallido si quienes lo hacen funcionar no pueden permitirse un hogar. El acceso a la vivienda debe estar alineado con la estructura salarial local. Sin trabajadores con casa, no hay desarrollo sostenible.
Sanidad: si un hospital es lo suficientemente bueno para un turista, debe serlo para el ciudadano. La salud pública es la base de cualquier economía productiva.
Conectividad: aeropuertos y puertos son las arterias que conectan al productor local con el mercado global. Sin transporte aéreo y marítimo eficiente, el progreso se asfixia.
Seguridad: nadie invierte bajo el miedo. El orden y la seguridad son el único suelo firme sobre el cual un pequeño emprendedor puede construir su futuro. Inversión real es aquella que rescata al habitante mientras sirve al visitante.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario