Habían previsto que iba a ser un edificio inolvidable para la ciudad. Y, desde luego, va camino de serlo, pero no por las razones inicialmente pensadas. El hotel Trump International de Belgrado tenía que convertirse en un edificio que sería recordado, pero por su singularidad. Ahora, sin embargo, ya está condenado a ser símbolo de corrupción (El hotelero Trump se hizo de oro con el presidente Trump).
El establecimiento se iba a abrir en lo que queda del antiguo ministerio de Defensa, bombardeado por Estados Unidos en 1999 cuando la guerra de los Balcanes. El escándalo surge porque el edificio está protegido. Pero para hacer el hotel, el Gobierno ha intentado burlar la protección. Nikola Selakovic, el ministro de Cultura está siendo juzgado por abuso de poder y falsificación de documentos para cambiar la situación de protección del edificio. Piden para él tres años de condena.
El hotel fue negociado por Jared Kushner, el yerno de Donald Trump. Inicialmente se dijo que el edificio tendría varios usos, pero ahora se sabe que el primer usuario del espacio sería un hotel Trump. Esto no es nada popular en Serbia, por más que el presidente del Gobierno quiera reorientar la política exterior del país contando con Estados Unidos.
El primer ministro serbio, Aleksandar Vucic, anunció que perdonaría al ministro de Cultura si fuera condenado. Y defiende el proyecto pese a las críticas de la oposición y, a decir verdad, de buena parte del país. El conflicto ha escalado con el nombre de Trump en el centro de la polémica. Belgrado espera un desenlace.

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