Los hoteles de Estados Unidos van perdiendo clientes muy lentamente. Igual que el país, que debido a las restricciones fronterizas y al miedo que ello genera, ha visto cómo los niveles de visitas decaen cuando en todo el mundo aumentan. La tendencia es muy suave pero persistente (Suspendidos los vuelos a Oriente Medio por Trump).
Los hoteleros temen incluso que el Mundial de Fútbol no sea capaz de revertir la situación y garantizar unos ingresos más acordes con lo habitual. Hay pánico en Estados Unidos a un posible boicot.
La industria hotelera esperaba una recuperación de la demanda en 2025, tras el mal 2024, debido a la política. Pero el año pasado la ocupación cayó un 1,2 por ciento y los ingresos por habitación lo hicieron un 0,3. Para este año no se espera una mejora y, si acaso, otra ligera caída.
Los precios se espera que puedan subir un 2,1 por ciento en el año, lo que significa un retroceso dado que la inflación será del 2,7.
Los problemas principales vienen de la caída del turismo internacional. Los canadienses son los que más se han retraído, por razones más que conocidas. Ahora se teme lo peor: que la Copa del Mundo de Fútbol que tendrá lugar en 11 sedes en junio, no llegue a tener el éxito normal. Hay algunos países participantes a los que la Administración Trump ha restringido el acceso, con efectos obvios en la industria del alojamiento.
Los hoteleros afirman que “la Administración Trump le haría un favor al país si saliera a los medios y dijera que los viajeros extranjeros que vengan al Mundial serán bienvenidos y que durante seis meses se suavizarán las restricciones de visados”. Lo cual, a día de hoy parece muy improbable.
Los medios reflejan la preocupación de los especialistas hoteleros que son simplemente un indicador de lo que pasa con las actividades derivadas de ese flujo de viajeros.

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