El orden público es una exigencia del turismo. Pero eso tiene influencia a lo largo del tiempo. Nunca antes se había visto que la muerte del líder de una banda de delincuentes pudiera provocar la paralización casi total de dos aeropuertos en apenas unas horas. Es lo que acaba de ocurrir en México donde ayer incluso se ponía en duda que la sede del Mundial de dútbol pudiera llegar a concretarse. El caos se instaló ayer en amplias zonas de México. El problema por el momento no afecta a Cancún ni su área de influencia.
Los pasajeros del aeropuerto de Guadalajara fueron presentados en las redes como si hubieran salido corriendo en pánico cuando se produjeron tiroteos entre bandas de narcotraficantes y las autoridades. El aeropuerto niega los tiros, pero admite el pánico.
Como resultado de esta situación, American, Delta, United, Southwest, Alaska, West Jet y Air Canadá cancelaron todos sus vuelos a Puerto Vallarta hasta nuevo aviso. En Guadalajara también hubo cancelaciones, pero menos. La cancelación súbita de tantos vuelos, como se imaginan, provocó un caos absoluto entre los turistas que han quedado ‘varados’ en un país sumido en la violencia.
Los gobiernos de Estados Unidos y de Canadá avisaron a sus conciudadanos que huyeran de Jalisco y que si no estaban allí evitaran por todos los medios entrar en el estado. Justamente, se lo dicen los gobiernos cuyas aerolíneas impiden ahora que los turistas puedan retornar.
El aeropuerto de Puerto Vallarta emitió un comunicado diciendo que su terminal no había sufrido problemas y que las cancelaciones han sido decisiones de las aerolíneas. El aeropuerto de Guadalajara, por su parte, dice en otro comunicado que nunca ha habido incidentes en la terminal y que las imágenes difundidas son de escenas que tuvieron lugar, pero sin justificación alguna.

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