Más de diez mil vuelos han sido cancelados en Estados Unidos con motivo de la tormenta de nieve que azota el centro y el noreste del país. Se ha decretado el estado de emergencia en 17 estados. 200 millones de americanos están afectados (EEUU: la aviación espera la gran nevada Fern).
Ayer sábado se cancelaron 3.500 vuelos como medida preventiva ante la oleada de nieve que ya es intensa en las regiones del centro norte, con Chicago como epicentro. Unos 1.500 vuelos no cancelados sufrieron retrasos.
No obstante, eso es poco al lado de los 6.500 vuelos cancelados inicialmente para hoy domingo. El problema, por supuesto, afecta a los aeropuertos, pero también a la disponibilidad de la plantilla, incapaz de llegar a sus puestos de trabajo. El secretario de Estado de lo que en España llamaríamos Interior, Kristi Noem, pidió a los ciudadanos que no salgan de sus casas, indicando que el lunes no funcionarían las oficinas estatales.
Las aerolíneas tienen como objetivo en estos momentos evitar que los viajeros vayan a los aeropuertos y estos se colapsen. Todas tienen programas de cambios gratuitos de billetes.
Se espera que después de las nevadas, a partir del martes, las bajas temperaturas duren varios días.
La cuña de aire frío y mal tiempo se introducirá por el centro del país incluso hasta Texas y un poco de México. En el este, Florida y Georgia se libran, pero no el noreste.
Hay mucho temor a los cortes de luz que puedan producirse.
En cuanto al transporte aéreo, está claro que la normalidad tardará ahora varios días en recuperarse, excepto en Florida y California, y tal vez algunos estados vecinos.

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