Decenas de aerolíneas, cientos de aviones y miles y miles de viajeros han vivido un domingo caótico por la caída completa del control aéreo griego este 4 de enero, por un fallo en los sistemas de radiotransmisión. “Es un incidente sin precedentes por su magnitud, alcance geográfico y duración”, admitió la Aviación Civil del país. Aún no se descarta que pudiera tratarse de un ataque externo.
El fallo tuvo lugar a primera hora de la mañana del domingo, con efectos en los 39 aeropuertos del país, pero también en el espacio aéreo. Las frecuencias de radio se recuperaron pasado el mediodía, si bien eso no arregló el problema de inmediato porque la normalización tuvo lugar paulatinamente. De hecho, hasta la noche había una limitación en el número de aviones que se podían operar. Este lunes sí, la normalidad era completa.
Aunque este lunes se abrió una investigación sobre las causas de lo sucedido, a cargo de la fiscalía, nadie ha conseguido tener un indicio de lo ocurrido. Aún no se descarta un sabotaje.
Las quejas y los pedidos de compensación económica por los gastos derivados de los retrasos y alojamientos hoteleros han empezado a proliferar en los aeropuertos griegos.
Sí se ha podido determinar que el epicentro del problema fue el centro de control de Atenas. Panagiotis Psarros, presidente de la Unión Griega de Controladores, señaló que trabajan con equipos muy anticuados.

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