
Cuando Tiziana Roma llegó a vivir a Cancún tenía 9 años de edad. Sus recuerdos de los pioneros y del ambiente que se vivía hace 54 años cuando empezaba a construirse este gran destino turístico, la ha llevado no solo a añorar los días en que jugaba entre las playas y los manglares, sino también a escribir uno de los libros icónicos de la identidad de esta ciudad, “Para entender y amar a Cancún”. Por tal motivo, REPORTUR.mx accedió a entrevistarla, aprovechando el 54° aniversario de Cancún, que se está celebrando por estas fechas.
REPORTUR.mx: ¿Cuáles son los recuerdos más indelebles que tiene del Cancún de los años 70 y 80, cuando empezaba la construcción de la ciudad?
TIZIANA ROMA: Recuerdo que cuando llegamos mis hermanas y yo hicimos amistad con unas niñas que eran nuestras vecinas, las gemelas Rosado, y con ellas salíamos a jugar a la calle, prácticamente entre la selva, el manglar y las construcciones, porque había obras por todos lados. Recuerdo que en la zona hotelera había muy pocos coches circulando y había espacios en donde el viento soplaba tan fuerte entre el mar y la laguna que nuestro coche se movía porque no había prácticamente ningún hotel, ninguna construcción alrededor de la laguna. Éramos una comunidad pequeña, nos conocíamos todos, nos tocó un Cancún muy plural, todos íbamos a los mismos lugares, al mismo cine, podíamos ir a cualquier playa, y eso es algo que extraño muchísimo.
R.: ¿Si hubiera estado en sus manos, qué cosas le hubiera gustado dejar intactas a Cancún y cuáles habría hecho distintas?
T. R.: Si hubiera estado en mis manos, nunca hubiera cambiado la traza de la avenida Lopez Portillo ni de la avenida Tulum; hubiera dejado intactos los árboles que ya se habían ganado su derecho a permanecer; hubiera continuado con la traza urbana de las supermanzanas en el resto de la ciudad. Definitivamente no hubiera permitido la construcción de avenidas que nada más tienen muros de un lado y del otro, tampoco hubiera permitido que la ciudad se volviera tan peligrosa.
R.: Respecto a la zona hotelera de Cancún, ¿cuáles considera que son los principales aciertos y los errores que se han cometido?
T. R.: Para mí el error más grande fue haber cambiado el uso de suelo de las playas públicas, en especial Playa Chacmol, pero está sucediendo también con Playa Tortugas, Playa Gaviota Azul, que ahora se llama Playa Forum, que se convirtieron en espacios privados y nos han dejado nada más un acceso de escasos 10 o 15 metros de ancho, cuando antes eran espacios públicos en donde podíamos estacionar nuestros coches, usar los baños, las regaderas y había la concesión de restaurantes; eso para mí ha sido fatídico, como también el que se haya permitido la construcción de tantísimos condominios; eso me parece muy mal. Por cierto, me da mucho gusto que se haya ganado el amparo que interpuso la Asociación por el Derecho a un Medio Ambiente Sano y que se regrese ese espacio que construyó el hotel Solaris. Sería lo ideal que se tire ese muro y que nos regresen Playa Delfines, pues creo que son como dieciocho mil metros cuadrados de playa pública.
R.: ¿Si tuviera que señalar a un gobernante, ya sea presidente municipal o gobernador, que haya marcado positivamente a Cancún, quién sería?
T. R.: Recuerdo la administración de Carlos Cardín cuando pavimentó el centro de la ciudad, pero también ha habido otros presidentes municipales, en este caso dos mujeres: Magaly Achach y Mara Lezama -y ahora Paty Peralta- que han hecho cosas buenas, muchas cosas que quizás no son muy visibles. Pero en general creo que los presidentes municipales que hemos tenido en Cancún han sido buenos, a pesar de que hayan cometido sus errores. Sin embargo, para mí el peor presidente municipal que hemos tenido fue un presidente interino llamado Carlos Canabal, quien en menos de 4 meses hizo precisamente el cambio de uso de suelo en la zona hotelera, las playas públicas las convirtió en uso condominal.
R.: ¿Cómo considera que debería estar enfocado el desarrollo urbano de Cancún a mediano y largo plazo?
T. R.: Considero que debería de estar enfocado a lo que se llaman las “ciudades de 15 minutos” o sea, las ciudades caminables. Son ciudades más compactas, no necesariamente densificadas hacia arriba y en todo caso edificios de no más de 10 pisos. Cuando nació Cancún, con su diseño de supermanzanas, estaba muy a la vanguardia en diseño urbano y adoptó posturas urbanísticas que solo recientemente otras ciudades han adoptado, el ejemplo de las supermanzanas en Barcelona. Cancún debería de ser un espacio en donde la gente pudiera caminar de nuevo y no que todo se haga pensando en el automóvil; tenemos que regresar al origen de Cancún que era una ciudad modelo, de vanguardia, con miras a ser una ciudad en donde la gente pudiera caminar, pudiera trasladarse de un lugar a otro prácticamente dentro de sus supermanzanas, caminando por los andadores.
R.: ¿Qué deberían hacer las autoridades de Cancún para atraer a los turistas hacia el centro de la ciudad, y que no solamente se queden en sus hoteles?
T. R.: Creo que el turismo ya está en el centro de la ciudad, estamos llenos de Airbnb y de rentas vacacionales, así que el turista ya conoce el centro. Lo que tendrían que hacer las autoridades es otorgar el valor que merece la zona fundacional, verla como un verdadero centro histórico, porque allí están los inicios de la ciudad; salvaguardar lo poco que tenemos acerca de la historia de Cancún: su palacio municipal, el galerón de Infratur, la cárcel municipal, la misma traza urbana, los árboles monumentales y todas las cosas que hablan acerca de nuestra historia. Pero primero, la gente de Cancún tiene que reconocerlo como un centro, y por ende el turista se verá atraído también. Actualmente hay un rescate importante de la zona fundacional y yo creo que se están tomando en cuenta precisamente esos valores. (Cancún: autoridades supervisan a hoteles por privatizar playas).
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