Hacer esnórquel en sus playas es un tour acuático, para apreciar la vida marina
El archipiélago Los Roques es una de las maravillas turísticas de Venezuela, formado por 350 islas y cayos. La más grande de las islas es el Gran Roque que tiene calles de arena con casas multicolores de estilo colonial, lo que crea un ambiente de desconexión con lo cotidiano de la ciudad, una de las tantas cualidades de este destino turístico venezolano que lo convierten en el lugar perfecto para vacacionar y relajarse disfrutando de un ambiente paradisíaco.
Tuve la dicha de ser asignada para trabajar en Los Roques, por una temporada, donde no solo aproveché la oportunidad de disfrutar de sus bellezas naturales, sino también de sentir la calidez de su gente. Sus residentes, personas muy atentas y serviciales, hacen de este archipiélago el lugar especial que es. A donde vayas siempre el roqueño te tratará de una manera muy amable y te ayudará en lo que necesites. Es admirable conocer personas dedicadas a apoyar a los demás, comprometidas con su trabajo, encargadas de mantener el archipiélago en buen estado y también informan a los turistas para concientizarlos de la importancia de cuidarlo.
Una aventura bajo el agua
De muchas experiencias inolvidables que viví en Los Roques, mi favorita fue visitar a la Virgen del Valle hecha de cobre y que está a tres metros de profundidad en una piscina natural en cayo Francisquí. Al igual que muchos roqueños, soy devota de la Virgen y en todas las actividades que había, yo me apuntaba. En este caso no fue diferente, planificaron un paseo hasta La Piscina y yo me anoté de primera. Una aventura de la que no sabía de qué se trataba sino hasta que iba ya navegando en la lancha que nos llevó al cayo.
Cuando íbamos en el camino hablando de cómo sería esta experiencia y cuando los instructores comenzaron a explicarnos más detalladamente todo, me di cuenta que íbamos a practicar esnórquel, y debo aceptarlo que sentí miedo. Al llegar a la isla caminamos por un sendero de arena hasta llegar a la piscina natural la cual es impresionante, aun sin entrar, por la claridad del agua que te ayuda a ver (sin necesidad de careta) los corales, la vegetación y la vida marina.
Al comenzar a hacer esnórquel, nadé muy cerca de los peces multicolores, hermosos e inofensivos. Los instructores nos recomendaron mantener distancia para no irrumpir su serenidad en el mar y también estar alejados de los corales porque al tacto cortan, lo que era mi principal miedo. La experiencia es muy entretenida ya que conoces muchas especies marinas. Es como un tour acuático.
Finalmente descendimos para ver a la Virgen del Valle. Bajé con un guía que me ayudó ya que sola no lo podía hacer. Desde que me sumergí en el agua la localicé con la vista, me sorprendió su belleza. En mi recuerdo del descenso es como si fuera una pintura ya que está rodeada de tonalidades azules, peces, vida marina, eso para mí la hace una obra de arte. Toqué su corona, sentí su grandeza y le di las gracias por haberme permitido llegar hasta ahí.
En Los Roques hay muchas zonas para practicar esnórquel. Los arrecifes coralinos son diversos, llenos de color y donde se aprecia la rica fauna marina. Un poco más lejos de Francisqui se puede disfrutar de un espectáculo: los deportistas practicando kitesurf. En el cielo se ven sus velas de todos colores que contrastan con el azul. En otra zona de este mismo cayo, de mansas aguas algunas personas practican kayak o remo, otra de las tantas actividades del archipiélago.
Hospedaje
Como turista me gusta quedarme en lugares que brinden la comodidad del hogar y esto lo conseguí en la posada Galápagos donde la atención fue excelente. Su dueña, la señora Paola y sus empleados siempre están pendientes de hacerte sentir a gusto.
Una aventura bajo el agua
De muchas experiencias inolvidables que viví en Los Roques, mi favorita fue visitar a la Virgen del Valle hecha de cobre y que está a tres metros de profundidad en una piscina natural en cayo Francisquí. Al igual que muchos roqueños, soy devota de la Virgen y en todas las actividades que había, yo me apuntaba. En este caso no fue diferente, planificaron un paseo hasta La Piscina y yo me anoté de primera. Una aventura de la que no sabía de qué se trataba sino hasta que iba ya navegando en la lancha que nos llevó al cayo.
Cuando íbamos en el camino hablando de cómo sería esta experiencia y cuando los instructores comenzaron a explicarnos más detalladamente todo, me di cuenta que íbamos a practicar esnórquel, y debo aceptarlo que sentí miedo. Al llegar a la isla caminamos por un sendero de arena hasta llegar a la piscina natural la cual es impresionante, aun sin entrar, por la claridad del agua que te ayuda a ver (sin necesidad de careta) los corales, la vegetación y la vida marina.
Al comenzar a hacer esnórquel, nadé muy cerca de los peces multicolores, hermosos e inofensivos. Los instructores nos recomendaron mantener distancia para no irrumpir su serenidad en el mar y también estar alejados de los corales porque al tacto cortan, lo que era mi principal miedo. La experiencia es muy entretenida ya que conoces muchas especies marinas. Es como un tour acuático.
Finalmente descendimos para ver a la Virgen del Valle. Bajé con un guía que me ayudó ya que sola no lo podía hacer. Desde que me sumergí en el agua la localicé con la vista, me sorprendió su belleza. En mi recuerdo del descenso es como si fuera una pintura ya que está rodeada de tonalidades azules, peces, vida marina, eso para mí la hace una obra de arte. Toqué su corona, sentí su grandeza y le di las gracias por haberme permitido llegar hasta ahí.
En Los Roques hay muchas zonas para practicar esnórquel. Los arrecifes coralinos son diversos, llenos de color y donde se aprecia la rica fauna marina. Un poco más lejos de Francisqui se puede disfrutar de un espectáculo: los deportistas practicando kitesurf. En el cielo se ven sus velas de todos colores que contrastan con el azul. En otra zona de este mismo cayo, de mansas aguas algunas personas practican kayak o remo, otra de las tantas actividades del archipiélago.
Hospedaje
Como turista me gusta quedarme en lugares que brinden la comodidad del hogar y esto lo conseguí en la posada Galápagos donde la atención fue excelente. Su dueña, la señora Paola y sus empleados siempre están pendientes de hacerte sentir a gusto.
En Galápagos te ayudan a organizar tus recorridos, te contactan con personas que tienen lanchas para ir a los cayos y te ayudan a buscar buenos precios. L o mejor es que al regresar de los cayos en la tarde-noche hay actividades en la posada como grupos en vivo y karaoke.

En Galápagos te ayudan a organizar tus recorridos, te contactan con personas que tienen lanchas para ir a los cayos y te ayudan a buscar buenos precios. L o mejor es que al regresar de los cayos en la tarde-noche hay actividades en la posada como grupos en vivo y karaoke.
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