Las declaraciones de Frank Rainieri sobre el caos inmobiliario que vive Punta Cana-Bávaro por la inacción del Gobierno, está generando un gran debate en la zona y en el mundo empresarial de RD.
El impulsor del principal polo turístico del país y figura clave del turismo dominicano no tuvo reparo en decir que al Gobierno «le ha faltado coraje para frenar el desorden inmobiliario».
Rainieri, que es cualquier cosa menos tonta, hizo estas manifestaciones al poco de la inauguración del Date, tan solo breves minutos después del inicio de la feria de Asonahores.
Lo que dijo el creador del Grupo Puntacana sobre la falta de planificación, orden y control por parte del Gobierno impactó en el mundo turístico-residencial y no solo por donde lo expuso.
Porque la razón le asiste: el polo ha crecido de forma desordenada, sin planificación, sin infraestructuras básicas y sin voluntad de arreglo por parte de éste y anteriores gobiernos.
Picazos y picazos, discursos y discursos, fotos y fotos. Eso es lo que importaba a las autoridades: el postureo, apuntarse un tanto sin reparar en las consecuencias de un crecimiento caótico.
Respecto a las autoridades, llama la atención que el aspirante presidencial del PLD y ex ministro de Turismo, Francisco Javier García apoye a Frank Rainieri y el diputado del PRM, Eugenio Cedeño discrepe del pionero del polo… (Descontrol inmobiliario: diputado discrepa de Rainieri y acusa a los hoteleros).
Rainieri no entró en detalles sobre la gravedad de los fallos derivados de la falta de planificación gubernamental, pero ellos están en la mente de todos. Como lo están las alarmantes carencias de algunos controvertidos proyectos.
La situación es caótica, alarmante, muy por encima de los tapones del boulevard. El destino crece a un ritmo desbocado y puede morir de éxito entre la ceguera del Gobierno y la pasividad de las asociaciones empresariales.
La isla Catalina está siendo remodelada. El paseo en barco desde La Romana siempre ha terminado igual: una extensión de arena blanca, aguas turquesas poco profundas y una costa protegida que da la sensación de estar alejada del continente.