La tercera edición de la Feria Xcaret de Arte Popular Mexicano reúne a 146 maestras y maestros artesanos en un esfuerzo que trasciende la exhibición para consolidar un modelo de economía social, capacitación técnica y relevo generacional sin intermediarios

Anacleta Juárez saluda en la inauguración FRANCISCO DE ANDA
Desde el pasado jueves, la Hacienda Henequenera de Parque Xcaret, en Quintana Roo, es la sede de la III Feria de Arte Popular Mexicano, el epicentro donde 146 maestras y maestros artesanos de más de 22 estados de la República demuestran que la tradición mexicana puede —y debe— ser fuente de un sustento digno y motivo de orgullo para las nuevas generaciones.
El encuentro, que se desarrolla hasta este domingo 27 de septiembre bajo el lema “Un legado en cada pieza”, tiene la virtud de conjugar la experiencia de los grandes maestras y maestros con jóvenes que han dejado de ser aprendices y han emprendido su propio camino convirtiéndose en guardianes y promotores de una tradición, siguiendo las técnicas de sus mayores.
Entre los asistentes a esta edición se encuentran 80 artistas que acuden por primera vez y 31 maestros y maestras, que dan talleres y exhiben piezas de más 17 técnicas, entre cerámica, textiles, madera, fibras vegetales, joyería, piel, piedra, vidrio, amate, guajes, cartonería, arte wixárika, popotillo, metalistería, orfebrería, entre otras, mostrando la diversidad que caracteriza al arte popular mexicano

Aspecto de la exposición
Los aspectos que distinguen a esta feria es que elimina por completo los intermediarios para que el valor de las piezas beneficie directamente a sus creadores, busca transformar de raíz la relación entre el comprador y el artista popular. Aquí no hay espacio para el regateo; hay espacio para la revaloración, dice a este medio, Iliana Rodríguez, directora de Sostenibilidad y Diálogo Institucional de Grupo Xcaret.
La ceremonia inaugural, celebrada en la Capilla de Guadalupe el jueves 24 de septiembre, fue presidida por el arquitecto Miguel Quintana Pali, presidente del Grupo Xcaret; la senadora Susana Harp Iturribarria, integrante de la Comisión de Pueblos Indígenas y Afromexicanos; la maestra textil mazateca Anacleta Juárez Miranda; Carlos Tejada, oficial nacional de Cultura de UNESCO México; Bernardo Cueto, secretario de Turismo del Gobierno de Quintana Roo; Fabiana Briseño, secretaria de Turismo de Playa del Carmen, y Elizabeth Lugo, directora ejecutiva de Parques y Tours de Grupo Xcaret

Corte de listón
En el arranque de esta Feria de Arte Popular Mexicano, que se ha vuelto emblemática del Parque Xcaret, que este 2026 está celebrando su 35.° aniversario, se reconoció que con apenas tres ediciones, este foro se ha consolidado como un referente para las comunidades de artesanos de todo el país, “como un espacio digno para vender, donde no se regatea” y donde se promueve el respeto a los derechos colectivos de los pueblos originarios, expuso Susana Harp; un lugar donde no solo se exhiben piezas extraordinarias sino que se transmiten conocimientos y la memoria de una generación a otra”, dijo el representante de la UNESCO.
“La artesanía se sostiene por la economía que produce”, afirmó el secretario de Turismo del estado de Quintana Roo; mientras que Elizabeth Lugo advirtió que la posibilidad de que una técnica de arte popular sobreviva de generación en generación radica en que haya quien la transmita, la enseñe, y destacó un dato: “el 73% de los artesanos asistentes, del que una buena parte son mujeres, transmiten sus saberes a sus aprendices”. Y la senadora Harp completó: “Es la mujer, la que normalmente salvaguarda los saberes ancestrales”

Intervención de la senadora Susana Harp
“El arte popular es una de las formas en las que México mantiene viva su memoria. Detrás de cada pieza existe el conocimiento de una maestra o un maestro artesano que incluye años de tradición, muchas horas de trabajo y una historia que merece ser conocida y valorada”, expuso Elizabeth Lugo.
El reto del relevo y la economía social
Las piezas de arte popular dispuestas en los stands de la feria se ven maravillosas, pero aquí no se trata sólo de lucirlas, sino de encontrar compradores e ir abriendo canales sostenibles de venta. “Queremos que más jóvenes sean depositarios de estos saberes, pero tenemos que garantizarles que con ello van a poder vivir con dignidad”, cito de nuevo a Susana Harp.
Y es que el reto no es menor. Para Iliana Rodríguez, directora de Sostenibilidad de Grupo Xcaret, el propósito de esta feria va mucho más allá de la venta de fin de semana. El verdadero impacto radica en abrir nuevos horizontes comerciales que inspiren a los jóvenes a no abandonar los oficios de sus ancestros.
"A lo largo del tiempo, el arquitecto Quintana (...) empezó a notar que los artesanos y las artesanas decían que pues querían que esto continuara y que no veían que las nuevas generaciones se estuvieran interesando. Cuando tu aspiración es 'quiero estudiar, quiero salir, quiero crecer', a veces los jóvenes piensan que la vía del arte popular no es necesariamente una vía que les ayude a su desarrollo".

Iliana Rodríguez
Para revertir esta percepción, la feria funciona como una plataforma de vinculación con nichos de alto valor, como diseñadores de interiores, arquitectos, hoteleros y restauranteros, y el siguiente paso que quiere dar Xcaret es que hacia la consolidación de una economía social. Al respecto, Iliana Rodríguez detalla:
"Ya tenemos testimonios de la feria uno y dos, en donde los artesanos nos han dicho que más allá de la venta en piso, que es buena (...) lo más relevante que se llevan son los contactos de las personas que les llaman después para hacerles ya compras masivas para decoración o para restaurantes o para coleccionistas. Esperamos que vaya creciendo año con año y que se convierta eventualmente en un proyecto de economía social".
Herramientas para el mundo moderno: capacitación "tras bambalinas"
Detrás del colorido de los stands, la Feria Xcaret facilita un programa de capacitación técnica y empresarial para los participantes, cubriendo desde la transportación y el hospedaje hasta talleres prácticos de administración de sus pequeños o medianos negocios.
Eduardo Escamilla, subdirector de Producción y Operación de la Dirección de Arte y Cultura de Grupo Xcaret, destaca la importancia de esta labor invisible pero indispensable para la supervivencia de los talleres familiares.
"Hay cosas que se tienen que hacer, digamos, tras bambalinas, para facilitar esto. Se les da asesorías para cuestiones de manejo de las terminales para el cobro con tarjeta de crédito, que puede sonar un tema menor, pero finalmente de eso depende que puedan o no comerciar directamente su producto", explica Escamilla. "Muchos de ellos nunca habían utilizado una terminal. Entonces, aquí se genera toda una serie de sinergias con las empresas que nos ayudan a eso, también las empresas de mensajería (...) Se les asesora respecto a ciertos manejos de redes sociales, justamente para que esto se vuelva una ventana"

Comercio eficiente y justo
Un círculo virtuoso de saberes
La feria destaca también por su enfoque comunitario. El 90% de los maestros artesanos asiste acompañado por sus aprendices, la mayoría de los cuales representan a la tercera o cuarta generación de familias dedicadas a preservar técnicas que van desde la metalistería y el vidrio hasta el arte wixárika y el popotillo.
"Para nosotros es fundamental esta reunión que propicia que entre los propios artesanos tengan este intercambio de saberes, que no solamente se quede en la comunidad, sino que salga al mundo", reflexiona Escamilla. "Este se vuelve el espacio propicio para que el artesano tenga contacto directo con los posibles divulgadores de su cultura, compradores también, y que esto los fortalezca no solamente en lo económico, sino también en esta vinculación comunitaria como una red virtuosa".
Educar al público: erradicar el "¿cuánto es lo menos?"
Uno de los mayores obstáculos para el arte popular en México sigue siendo la falta de apreciación de su valor real por parte de los propios consumidores locales. Iliana Rodríguez enfatiza la necesidad urgente de educar al público para que entienda que detrás de cada pieza no hay un simple objeto decorativo, sino horas de trabajo, identidad y conexión cultural, de allí que el lema de la tercera edición de la feria —”Un legado en cada pieza”— cobre sentido.
“Cada pieza que tú ves tiene arte y una historia detrás, tiene un contenido de conexión con la tierra, con la cultura, con los ancestros y mucho más. ¿Por qué no aprendemos como mexicanos a valorarlo?, cuestiona Rodríguez. "Cuando vas a una galería de arte, no le preguntas al de la galería de arte: 'Oiga, ¿cuánto es lo menos por este Picasso?' Pues no. (...) Nuestra intención es ir cambiando ese chip y que vayamos educando a nuevos públicos en tener estos ojos para admirar aquello que vale la pena que admiremos como mexicanos y los que vienen de fuera como extranjeros".
Con más de 35 años de estrecha colaboración con comunidades de todo el país, Grupo Xcaret consolida con esta feria un compromiso permanente. Al integrar de manera orgánica piezas de arte popular en la arquitectura de sus hoteles y parques, el grupo demuestra que el arte popular no es un accesorio del pasado, sino un elemento vivo, funcional y con un enorme potencial de futuro

Un legado en cada pieza
Pero esta Feria Xcaret de Arte Popular Mexicano tiene como motor principal y silencioso, la pasión del arquitecto Miguel Quintana y la admiración que siempre ha tenido por los artesanos y artesanas mexicanas, de quienes comenzó siendo su comprador desde hace tres décadas, y que ha transmitido esta pasión a los hoteles y parques del Grupo Xcaret. “Si tú te fijas en nuestros hoteles, están llenos de arte popular mexicano”, dice Iliana. Y en efecto, cada rincón de los hoteles del grupo está decorado con piezas que van desde las canastitas de jipijapa donde te ofrecen dulces tradicionales hasta los telares o jarrones monumentales que lucen en las estancias y los corredores.
Actualmente, comunidades de artesanas y artesanos han consolidado su actividad y le han dado proyección internacional gracias a este generoso escaparate que les ofrece gratuitamente el espacio para la mayor exposición posible y los conecta con compradores de todo el país y del extranjero

Miguel Quintana y la lámpara de colibrí
Reacio a los discursos, el arquitecto Miguel Quintana prefirió el silencio en la ceremonia de inauguración; sin embargo, vimos en él una actitud que lo explica mejor que cualquier adjetivo que puede calificar su persona. Luego del corte de listón, se paseó por los stands para saludar de mano a artesanas y artesanos, sus huéspedes de honor, e incluso compró una lámpara fabricada en jícara tallada, autoría del artesano Olegario Pascual Hernández, de la comunidad de Cuilapam de Guerrero, Oaxaca.
Es una jícara convertida en lámpara que luce en el centro un colibrí. En la cultura mixteca, esta diminuta ave está asociada a la energía vital y la renovación. “En nuestra cultura representa la vida y la energía, las flores y la naturaleza”, dice Olegario
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