7/21/2014

Turismo / Antonio Pasquali

La comunicología ve en el turismo de calidad una manera feliz de cultivar la mejor intersubjetividad posible, la presencial no mediatizada; un eficaz antídoto a prejuicios acerca del "otro", causas de incomprensiones y guerras. Los 450 millones de europeos que se entre-visitan cada año de seguro han construido más Europa que muchos pactos y tratados.

Las dimensiones del intercambio turístico son hoy colosales. El más reciente Anuario de la Organización Mundial del Turismo (de la familia ONU, con estatuto especial), señala que en 2012 se superó por primera vez el millardo de turistas (1.035 millones) los cuales generaron un abrumador gasto de 1.300 millardos de dólares (9% del PIB del mundo, 6% de las exportaciones mundiales, 1 empleo de cada 11) en crecimiento de 3,3% anual. Cifras que dan vértigo y explican, por ejemplo, la decisión de la culta Francia de instalar un Disneylandia cerca de París, las no-santas peleas para hospedar olimpiadas y campeonatos mundiales, o el esfuerzo de los pequeños por quedarse con alguna migaja de tan enorme pastel.

Entre los pequeños en procura de migajas estamos nosotros, enanos en nuestro propio continente detrás de México (23 millones de turistas anuales), Brasil y Argentina (5,5 millones), Santo Domingo (4,5 millones), Chile y Puerto Rico (3,5 millones), Perú, Uruguay, Costa Rica y Colombia (entre 2,8 millones y 2,1 millones), Jamaica, Panamá y Ecuador (entre 1,9 millones y 1,2 millones), Honduras y Aruba (0,9 millones), Venezuela (0,7 millones) aunque se cree que la mitad de nuestros 700.000 turistas son visitas a familiares residentes.

Los penosos esfuerzos turísticos del chavismo son, además de inútiles, una buena miniatura de sus incapacidades y cubanización. Inútiles porque cualquiera entiende la casi imposibilidad de vender turísticamente un país entre los más peligrosos del mundo (25.000 asesinatos en 2013) que roba y mata turistas (unos 3 al año), es evitado por las navieras y saboteado por las aerolíneas internacionales impedidas de repatriar ingresos por 4 millardos de dólares, desaconsejado por gobiernos, con 62 de sus 123 decrépitos aviones fuera de uso, carreteras en ruina con frecuentes casos de bandidaje, policías, aduaneros y cargadores corruptos, régimen cambiario caótico que facilita la estafa a extranjeros, inflación cercana a 100% anual, vida nocturna peligrosísima, riesgos de todo tipo y escasez crónica de luz, agua, alimentos, remedios e insumos higiénicos.

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