Esta crisis es sólo una pieza que acompaña a la escasez de alimentos y medicamentos.
Escribo mi artículo en un apetecido y escaso asiento de avión, que me costó Dios y su santa ayuda conseguir. Para nadie es un secreto la situación que atraviesa el sector. Las deudas acumuladas con las aerolíneas supera los cuatro millardos de dólares, luego de una larga etapa de distorsiones que se estimularon a través de la errada política económica.
Las empresas actuaron de acuerdo a las condiciones de mercado que el gobierno estableció y los resultados fueron nefastos, pero la responsabilidad reside en el hacedor de la política pública y no en quien se vio estimulado a cumplirla. Precios absurdos, arbitraje de pasajeros internacionales que venían al país a aprovechar el tipo de cambio regalado, incrementos de precios en bolívares ante la ausencia de pagos en dólares oficiales y los riesgos de default (que en efecto ocurrió), son algunas de estas distorsiones. Cuando el mono se hizo gigante, la respuesta gubernamental fue la más simplista: ¡ las aerolíneas son las culpables y no les vamos a pagar! Suena firme y popular esta afirmación, pero en la práctica es una estupidez.
La reacción de los chivos expiatorios no se hizo esperar. Algunas líneas simplemente decidieron cerrar. Otras siguen batallando el cobro de sus deudas, manteniendo en el mercado con medidas protectivas de reducción de frecuencias y rutas, limitación de reservaciones, utilización de aviones más pequeños, entre otras.
Viajar desde Venezuela se hace cada vez más difícil y la población se va quedando encerrada, sin que el gobierno reaccione racionalmente. Lo peor es que luego de que habían anunciado la decisión de parar los subsidios cambiarios para rescatar cierto equilibrio, al pasar los precios de los pasajes internacionales a la tasa de Sicad 2, se rajan en el camino y le tienen miedo al cuero de los aumentos de precio, que en realidad no son más que ajustes indispensables luego de un largo período de locura en el que viajar desde Venezuela a cualquier parte del mundo era más barato que cualquier vuelo interno en un país normal. Pero lo que fue un anuncio inteligente se volvió blof y ahora el gobierno pretende mantener un subsidio que no puede pagar (y que no tiene sentido) a través de la tasa regalada de Sicad 1 para los tickets, sin que haya reservas, ni cupo ni aviones, y en breve... ni aerolíneas ni rutas autorizadas para cubrir por los convenios internacionales.
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