SAS ya ha reducido vuelos porque no tiene seguro del precio de combustible y está hoy pagando su consumo a precio de mercado, imposible a todas luces. Air Baltic también está afectada. Norwegian, en cambio, tiene seguro, pero sólo por el 45 por ciento (Viraje de Ryanair: no descarta subir precios por la guerra).
El problema de SAS es espectacular porque está pagando el precio según el valor de mercado, perdiendo condiciones competitivas ya mismo. Por eso ya ha reducido vuelos y está acumulando pérdidas (Lufthansa dejará en tierra 20 aviones por el combustible).
Su rival directa, Norwegian, sí tiene seguro, pero apenas por el 45 por ciento del consumo de este año y del 25 por ciento del año que viene. Todos los rivales europeos, según informa Aerotime, tienen asegurado un mínimo del 65 por ciento, con un máximo del 84 por ciento en algunos casos. Respecto del año que viene la situación es bastante incierta. Hay alguna aerolínea importante, como Wizz Air, que sólo tiene asegurado el 55 por ciento en el segundo semestre, lo que sí continuara la situación actual supondría perder 50 millones de euros.
Air Baltic está igual de mal: apenas tiene asegurado el precio del 6 por ciento del combustible en este trimestre. Ya venía perdiendo dinero, lo que hace pensar cómo van sus finanzas. Sus bonos cayeron 380 millones de valor en un día en marzo pasado. El Gobierno de Letonia ha aprobado un préstamo de emergencia de 30 millones a recuperar en agosto, si la guerra para entonces hubiera acabado. Air Baltic iba a salir a Bolsa, pero, obviamente, con este desastre en sus cuentas ha aplazado la operación.
En Estados Unidos, también según Aerotime, ninguna de las grandes aerolíneas tiene asegurado el precio de su combustible. Hubo siempre una excepción, Southwest, que sólo dejó de tener este seguro en este año, para ahorrar. La guerra empezó días después del final de su seguro. Delta, pese a todo, tiene la propiedad de una refinería de combustible en Filadelfia, con lo que puede obtener su queroseno a un precio político. United ya canceló el 5 por ciento de sus vuelos.
Las aerolíneas chinas están totalmente expuestas, así como las vietnamitas, que han suspendido decenas de vuelos semanales. Lo mismo ocurre con Korean o Air New Zealand, desesperadas ante la magnitud de la crisis a la que se enfrentan.

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