2/01/2018

Hacer "turismo interno" es un viaje de tensión

LUIS colina

La tradición del viaje venezolano hacia los sitios turísticos del país, ha sido cortada en casi su totalidad por la coyuntura nacional. Los paraísos turísticos de la costa, los llanos y la montaña no han escapado a la feroz hiperinflación que azota la economía nacional. Los altos costos de alojamiento, transporte y bienes fundamentales como el protector solar superan por mucho el valor de un sueldo mínimo, además de que el aumento constante de sus precios hace inviable cualquier intento de ahorro como de antaño se acostumbraba a realizar.

Los viajes hacia Margarita, los médanos de Coro, la Gran Sabana o hacia cualquier otro lugar para salir de la monotonía de la ciudad, ya no son una prioridad. El presidente del Consejo Superior de Turismo (Conseturismo), Jesús Irausquín, atribuye a ello la "distorsión de la economía venezolana" que, a su juicio, ha eliminado al turismo de las listas de preferencia de los criollos.

"El turismo no es una prioridad en la actual coyuntura cuando se debe emplear los ingresos en la consecución de alimentos y medicinas", indico.

Con respecto al transporte terrestre, Irausquín señala que los cauchos, repuestos y todos los equipos necesarios para el funcionamiento de las unidades son escasos o inexistentes, por lo que, en consecuencia, ha llevado a un estado de emergencia al sector transporte tal como se evidenció el pasado 22 de enero cuando la empresa de buques ferrys Gran Cacique Express suspendió por unos días la venta de boletos por falta de aceite en sus embarcaciones. Ayer la empresa informó que reanudó los zarpes.

Las pocas unidades de transporte que se encuentran operando apenas representan el 20% de la flota total, según el presidente de la Federación Nacional de Transporte, Erick Zuleta. La falta de repuestos, cauchos y mantenimiento en los autobuses es la causa principal de que el 80% del transporte terrestre se encuentre inoperativo y que se traduce en retrasos excesivos, tal como relató una pasajera del terminal privado Camargüí de Caracas, que, por temor, no quiso ser identificada.

"Mi autobús debió llegar a las 10:00 am, pero ya son las 3:00 pm y aún no ha llegado", apunto.

El traslado en el interior del país también se pone cuesta arriba cuando los conductores exigen el pago en efectivo. Situación que a más de uno le frena un viaje porque no cuenta con el dinero a la mano para cancelar lo solicitado. Hacia Coro, en el estado Falcón, en el terminal La Bandera piden desde Bs 120 mil por pasajero, y la mayoría de los bancos privados por día no dan más de Bs 20 mil.

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