Comentan que el país está paralizado y cada vez se pone peor. Paralizado nada ¿No ven la cantidad de gente haciendo colas desde el amanecer, que hasta pernoctan en la cercanía de cualquier abasto o automercado para ver qué consiguen? ¿Y vieron la multitud que pasa afanada la frontera para comprar en Cúcuta lo que desapareció de los anaqueles acá? ¿Y qué decir del transporte público siempre atestado? ¿Y las protestas a la orden del día, diligentemente disueltas por las autoridades (in)competentes? Que no hay esperanza... Ja...
Claro que sí hay esperanza. ¿Servirán para algo los pobres prometidos y ya olvidados 14 apagaítos motores que -muuucho mas adelante- activarían la bonanza y la prosperidad? Ojo, el refrán dice que si del cielo caen limones haz limonada o sea aprovecha la oportunidad y entre los motorcitos esos hay uno tan lucrativo como fascinante: El "Motor" Turismo. Pero en grande, no del tipo casero de quienes son como turistas dentro de su casa (y del país) Mi amor, ¿Donde está la camisa azul? Donde siempre ¿Donde? En la primera gaveta. ¿No hay azúcar? Ay, mijo, hace tiempo no. ¿Tantas horas de cola y qué trajiste? Lo que había. Un tubo de pasta dental.
Oficialmente, en febrero dijeron que -gracias al motor "agricultura urbana"- en 100 días apreciaríamos resultados espectaculares. Y así es. Ahorita la comida no solo está espectacularmente cara sino más escasa, obligando a la población a esforzarse como en la prehistoria para cazar algo de comer. Siendo que aquí el hambre es tan soberanamente general como cualquiera de los ascendidos a tal grado, explotando el Hambre General adecuadamente podríamos utilizarla como gancho para atraer turistas que quieran adelgazar y estar a la moda y preguntarse qué es misión-abastecimiento-soberano-y-seguro- mientras aprecian el sobrepeso notable al que conducen los abusos del estrato neoligarquía+enchufados que sí come, y bastante, y que son pesadísimos no solo por su sobrepeso.
A ese turista en busca de adrenalina, aburrido de la seguridad y comodidad de países prósperos que lo empujan a practicar rafting, nadar con tiburones, escalar montañas, transitar desiertos etc. lo atraeríamos con el Turismo de Terror. Para empezar, si viene le sugeriríamos que cuide su equipaje e incluya papel sanitario, productos de higiene, alimentos, medicinas y misceláneos que necesite que aquí no conseguirá, se lo decimos por experiencia, y que se prepare para emociones no solo fuertes sino reales.
Como cualquier nativo, seguro podrá experimentar alguna aterradora aventura por inseguridad, o atraco, hurto, robo, desabastecimiento, falta de agua o luz, secuestro, ojalá no asesinato, etc. Y mucho más porque para desacreditar al Socialismo democrático, tendrá satisfacción garantizada debida a estos "Logros que solo son posibles gracias a un gobierno socialista"
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