Expertos en meteorología, sostienen que es necesario que llueva como en tiempos de la barca de Noé o alrededor de 30 días seguidos sin parar, debido a que ni dos ni tres tormentas desprendidas furiosamente desde el firmamento, alimentan por ahora la represa Los Tres Ríos y los embalses Manuelote y Tulé, en virtud de encontrarse muy descompensados por la falta del vital líquido con ausencia natural de más de un año sin que se llenen los embalses y extrayendo a una dinámica acelerada, afectando de forma alarmante el volumen de los reservorios, llegando a niveles críticos en la cantidad depositada.
Esta alarmante e irónica sequía en un país que está entre las 20 naciones del mundo con mayor disponibilidad de agua en su naturaleza, semejante a Brasil y Colombia, hace que clamemos permanentemente al Todopoderoso que está en el cielo para que nos envíe agua y más agua, de lo contrario moriremos de sed como cualquier habitante del desierto del Sahara, intensamente más agobiados por estos lados del trópico por el calor, los constantes bajones de luz y el racionamiento o la falta total de agua, aunado a la inoperancia e ineficiencia gubernamental, al no construir desde hace más de 15 años represas adecuadas, reemplazo o mantenimiento de las existentes, edificar embalses que satisfagan las demandas poblacionales urbanas y rurales, la desconfiguración de los planes hidrológicos, la ausencia de medidas preventivas, la distribución desigual de los afluentes en el espacio geográfico. Sequía en la naturaleza y sequía en obras e infraestructura. ¿Qué tal?.

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