1/10/2014

El consenso necesario Por Jorge Sánchez Meleán / Economista

Un análisis objetivo de la economía venezolana desde mediados del siglo XX hasta hoy pone de manifiesto que en el período 1958-1978 vivimos las cinco décadas más brillantes de crecimiento económico y que durante los últimos 35 años hemos vivido una crisis progresiva, sin que todavía veamos una salida clara a ella. El análisis de cifras oficiales revela que durante los últimos siete quinquenios han caído todos los indicadores de bienestar.

Tensiones sociales y políticas del presente son la consecuencia directa de la pobreza y exclusión de la mayoría. Para superar esta crisis es necesario llegar a lo que W. Corrales y T. Miquilena han denominado una “visión compartida de país”. Para estos autores, opinión que comparto, la construcción de esa visión tiene que partir de consensos que se logran en la base de la sociedad y no al nivel de las élites. En Venezuela experimentamos hoy una polarización política extrema entre una opción revolucionaria, cuyas élites pretenden imponer el Plan de la Patria, y otra, de democracia socioliberal.

Las élites de las dos opciones, con profundas diferencias filosófico-políticas, niegan a los pobres, al pueblo llano, su participación activa en la definición de la visión futura de la sociedad por la vía del consenso. Las dos opciones pretenden beneficiar a los pobres a través de un régimen de dirigismo estatal o mediante un individualismo competitivo, sin prescindir del clientelismo rentista.

Un primer y meritorio esfuerzo de búsqueda de consensos por la base, coordinado por Corrales y Miquilena, identificó siete grandes aspiraciones sobre la Venezuela del futuro, que deberían ser el punto de partida para un verdadero y plural plan de la patria: a) Convivencia, seguridad y paz. b) Pacto para erradicar la pobreza y asegurar el progreso de todos. c) Construir una economía de alta productividad que dinamice el emprendimiento y el empleo. d) Institucionalidad para la democracia y la autonomía del ciudadano. e) Desarrollo en armonía con el ambiente. f) Educación relevante y de calidad, accesible a todos. g) Compromiso para superar el rentismo, que se opone al desarrollo y la libertad. En consecuencia, antes que un Gobierno de Calle, de paños calientes a nuestros males, lo que requerimos son acciones para llegar a un consenso necesario. Solo así superaremos la crisis que nos agobia desde hace 35 años.