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| Un avión de Allegiant Airlines en el que los asientos no se reclinan. Foto: Archivo /NYT |
Cuando Rory Rowland, consultor y conferencista, le pidió a quien estaba sentado delante de él durante un vuelo nocturno que no reclinara su asiento, recibió una negativa destemplada. Más tarde, cuando se levantó para ir al baño y el otro pasajero en cuestión se había quedado dormido, le sacudió todo lo que pudo el asiento a golpes de cadera y luego, cuando el enfurecido pasajero se quejó a la azafata, simplemente puso cara de inocente.
Como viajar en avión se parece cada vez más a apiñarse en una lata de sardinas, volar se convirtió en un deporte de contacto, sobre todo cuando se trata de reclinar los asientos. Y las cosas tienden a empeorar, pues las aerolíneas están reformulando cada milímetro del espacio
Durante las últimas dos décadas, el espacio entre los asientos -que nunca fue precisamente holgado- se redujo alrededor de un 10%, de 86 cm a entre 76 y 81 cm. Actualmente, algunas aerolíneas están apretando aún más las clavijas, dejando sólo unos 71 cm en los que no entran
Para ganar un poco más de espacio, las empresas están optando por una nueva generación de asientos que utilizan materiales más livianos y menos acolchados, en los que el bolsillo de las revistas está encima de la bandeja y hasta reduciendo o incluso eliminando la reclinación de los asientos. Algunas empresas, además, están reduciendo la cantidad de cocinas y de baños.
Las compañías reducen la distancia entre asientos, pese a que los pasajeros son cada vez más altos y grandes | The New York Times
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