12/07/2013

Un beso a la familia


El verbo votar colinda con respirar, pensar, exigir, crecer, soñar, decidir, y la mayoría de los venezolanos lo interpreta con una altísima dosis de entusiasmo y convicción, de compromiso y valentía, de eso que llaman ciudadanía y que sabe, en el fondo, a amor propio, a puerta abierta, a destino.
El voto es aire para la conciencia, resplandor en el horizonte, coordenada para el país deseado. Es un beso a la Carta Magna, a la familia.
Desde hace 14 años Venezuela se invitó a sí misma a evolucionar 40 veces en ese mismo número de elecciones, cinco procesos por cada dos años, en promedio. Somos una elección permanente, es decir, una oportunidad para mejorar. Por eso millones, frente a cada jornada histórica y contra viento y marea, hacen valer tan sagrado derecho.
En ese tránsito de consignas y discursos, de polarización y batallas en las urnas por defender ideologías, de avances y vigilias, de alegrías y decepciones, se fraguó, con gran fervor, pero con gran resistencia pacífica, una carta de navegación, una ruta signada por la creciente madurez política.
Algunos no quieren leer el signo de los tiempos y ven en la democracia una papelera vacía. No se trata de miopía. Sólo hace falta levantar los párpados y evitar que pueda más el bostezo, el desgano y el terror en el camino al sol o la llovizna. Llegó la hora de que los abstencionistas dejen de contarse por millones.
A ustedes les decimos, cual caricia, que sobran razones para creer. Tenemos la llave. Fortalecer lo que está bien y cambiar lo que no. Matemática elemental. Abandonar el espacio en blanco del voto es ceder la identidad.
Hay quienes le achacan, hasta con saña, inesperadas derrotas y quienes le adjudican el poder de decidir no votando. Los acusan de vivir en una especie de rebelión contra los golpes de la realidad y de pensar que elegir por una opción los convierte en militantes de una tendencia u otra. Y se equivocan, si despiertan, ustedes son el eje de la esperanza, la certeza de romper de un sacudón el norte triunfal de los dirigentes que venden humo como si se tratara de flores.
Este domingo Venezuela se mirará por dentro nuevamente. Esta vez, se decidirá en torno de los problemas más cercanos, aquellos que afectan al abrir la puerta de cada hogar. Se ponen en juego 2.792 cargos de elección popular, entre ellos, 335 alcaldes municipales y dos metropolitanos, y 2.445 concejales entre nominales, lista y representantes indígenas.
Mañana la historia vuelve a convocar. No se debe ser sordo ante semejante estridencia. Que no los roben. ¡Voten!

La Verdad.com