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| Entrada al histórico hotel Chelseae, en Nueva York, el cual se encuentra en remodelación. |
Desde que en agosto de 2011 el nuevo propietario, Joseph Chetrit, decidió cancelar todas las reservas y cerrar el hotel de manera temporal para empezar la renovación, la vida para los vecinos, que sí pudieron quedarse mientras duren las obras, ha cambiado mucho.
“El hotel nunca volverá a ser lo que era. Ya no se puede alquilar a nuevos inquilinos y desde que empezaron las obras ha perdido vida: ya no se ruedan películas, no hay artistas y mucha gente se está marchando”, afirma Mai-Lai Liang, residente del hotel desde hace 25 años.
Así, este histórico edificio de ladrillos rojos, situado en la calle 23 entre la 8a. y la 7a. avenidas, es mucho más que un hotel para turistas curiosos que quieren alojarse bajo el mismo techo donde el cantautor Bob Dylan escribió sus temas o donde vivió el padre del pop art, Andy Warhol.
Además de una leyenda, el Chelsea también es un hogar para los inquilinos que pagan mensualmente su alquiler, con precios que oscilan desde los US$600 hasta los US$7 mil.
