5/11/2013

Aruba, el encuentro entre dos mundos

Las playas, el mar y la naturaleza hacen parte de las bondades que promueve la isla. Foto: Archivo Particular
El 70 por ciento de su economía depende del turismo, un tema eje de otros proyectos.

La isla de Aruba, en el Caribe, y que pertenece al Reino de los Países Bajos, quiere ser el puente que una a América con Europa, no solo en el tema de turismo, su principal renglón económico.

Para lograrlo se ha llenado de argumentos relacionados con sus propias experiencias, sus raíces, su tradición y un componente muy importante en este mundo globalizado: sus idiomas.

Allí se habla español, inglés, holandés y la lengua materna, el papiamento.

“Estamos en un gran momento; la isla logró salir de la crisis y tiene un crecimiento notable de su Producto Interno Bruto (PIB) así como un aumento proyectado del 3,1 % entre 2013 y 2014, convirtiéndose en una plataforma para los negocios”, dice Michell Harms, ejecutiva de mercadeo de Arina, agencia que promueve la inversión extranjera en Aruba.

Destaca también el conocimiento que tienen de la cultura latina y de la europea, pues “somos como del medio, el puente entre América del Norte (tenemos nexos turísticos y comerciales), América Latina (estamos cerca de la región) y Europa, especialmente de los Países Bajos, a los que pertenecemos”.

De esos ancestros también se derivan “nuestra estructura política, sistema educativo, transparencia financiera y sistema judicial”, dice el primer ministro de Aruba, Mike Eman.

A esto se suma la personalidad amistosa y cordial de los arubianos, más de cien mil personas, considerados los “mejores embajadores de la isla”.