2/21/2013

Terminaron las vacaciones...¿y ahora? / Por Eduardo Chaktoura

Ilustración: Carlos Bonardi
Identificar de dónde proviene la sensación de vacío es fundamental para afrontar el regreso.

Así como "no hay que pedirle al lunes, más de lo que el lunes puede dar", no pretendamos que el regreso de vacaciones sea una experiencia fácil de transitar.

Están quienes ya se animan a hablar de un "síndrome post vacacional", a propósito de los síntomas que pueden llegar a aparecer por el retorno a las responsabilidades cotidianas: ansiedad, irritabilidad, tensión, jaquecas, dolores musculares y agotamiento, entre otros.

"¿Cómo es que me siento sin ganas de nada si debería estar renovado?"
"¿Cómo es que me siento sin ganas de nada si debería estar renovado?", es lo que suelen preguntarse muchos frente a un síntoma, por cierto, desconcertante. Cada quien sabe, o debería, al menos, intentar descubrir cuál es el motivo de padecimiento.

¿Cuál es el mar de fondo? ¿Tan sólo que se haya terminado lo que tanto planeamos o esperamos durante todo el año? ¿Volver al despertador? ¿Retomar la mirada crítica y evaluadora de los jefes? ¿La inagotable "actualidad"?

Para quienes pueden padecer "el drama de volver", sería saludable no perder el foco del conflicto, identificar con certeza cuál o cuáles son los detonantes de este vacío tan presente y manifiesto.

No se sorprendan con quienes creen que el regreso los hace sentir mejor
En esta búsqueda personal por identificar las verdaderas causas (insisto, nunca está de más pedir ayuda cuando no logramos llegar al nudo), el más universal de los motivos gira en torno a la metamorfosis de los tiempos.

En vacaciones no hay horarios, no hay apuros, no hay que dar demasiadas explicaciones o justificar resultados.

No se sorprendan con quienes creen que el regreso los hace sentir mejor. Para muchos obsesivos al trabajo, el "volver de vacaciones" es responder satisfactoriamente al mandato.

Si bien creen que con llegar, retomarán el control y calmarán la "culpa" de haberse ido, ellos también son víctimas del retorno al foco de ansiedad (con los mismos posibles síntomas de los que se niegan a retomar las tareas).

Ya antes de partir, muchos padecen la sola idea de tomarse el merecido descanso, así como de pedir todos los días que le corresponden para tal fin.

Para muchos, el foco de incendio está en regresar al colegio o, lo que parece más estresante aún, en tener que rendir materias

Para muchos chicos y adolescentes y, por lógica, para sus familias, el foco de incendio está en regresar al colegio o, lo que parece más estresante aún, en tener que rendir materias. Comienzan los dolores de panza de los más pequeños, así como otras dolencias, caprichos o miedos sin fundamento.

Habrá que estar atento y, sin presiones y a modo de juego, intentar acercarnos a ellos para ver cuál es el temor: ¿El fin de la diversión de las vacaciones, la pérdida de la presencia full time de los padres, el sólo hecho de no querer ir a la escuela, un nuevo colegio, el inicio de una nueva etapa (comenzar el jardín, primario o secundario)...?

Respecto a los adolescentes que deben materias, frente a cualquier posible síntoma (alergias u otras psicosomáticas), ya no es tiempo de reproches, sino de acompañarlos en el estrés que provocan estas instancias. La presencia y la confianza son buenos aliados a la hora de, más allá de haber estudiado, ganar seguridad y obtener buenos resultados.

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